Recuerdo que había alguien en mi vida a la que consideraba pequeña, que era mi enana que estaba ahí todos los días.
Pero poco a poco nos fuimos alejando, y sí supongo que por mi culpa.
Pero para mi sigue siendo mi pequeña a pesar de que se ha vuelto grande, de que ya es mayor de edad, de que vive su vida sin mi, de que tiene nuevas amistades con las que es mucho más feliz.
Recuerdo escribir mil historias, de empezar un libro que al final nunca terminamos, de que yo era su heroína y que acabé siendo el personaje secundario de una peli mala.
Y a pesar de esto, yo la sigo queriendo, seguiré estando ahí para ella en lo que necesite, por que como dice la canción dos claveles en el agua no se pueden marchitar dos amigas que se quieren no se pueden olvidar.
A veces me paro a pensar en que hubiese sido de nosotras si yo no me hubiese ido a estudiar fuera, si siguiese viviendo donde siempre y haciendo lo de siempre.
Que hubiese pasado si hubiese sido más buena con ella, si hubiese hecho algo más por ella y no dejar que querer que se volviese fuerte y dejase de ser dependiente influyese en todas mis decisiones.
Pero a pesar de haberla perdido, ella se ha convertido en una persona fuerte, que vive su vida independientemente del resto del mundo, que toma las decisiones basadas en lo que ella quiere.
Me siento satisfecha por haberla guiado para que tomase este camino en la vida, aunque no he sido solo yo, ella ha hecho la mayor parte.
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