Y así vivo, día tras día, recordando lo que tanto sufrí en el pasado.
Primero tuve anorexia y a todo el mundo le gustaba, a mi me gustaba, me sentía bien con mi cuerpo.
Después engordé y llego la adolescencia y los insultos y las palabras que hacían tanto daño. La depresión y los días tristes.
Pero yo estaba a gusto conmigo misma y llegó el amor.
Y se fue tiempo después y seguí sufriendo.
Engordé más aún y seguía estando a gusto conmigo misma pero los insultos no ayudaban.
Adelgacé y los insultos siguieron. Pero ya no dolían tanto como antes.
Ahora me duele no tener a alguien que me diga lo guapa que estoy, que me diga que le encanta mi sonrisa o me de un beso de buenos días.
Pero sigo siendo la gorda y fea de siempre así que ni siquiera me miran, pero al menos tengo una sonrisa, viviendo, día tras día
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