Maldito trabalenguas, se me ha pegado hasta tal punto que no puedo dejar de repetirlo.
Pero siempre lo hago en momentos en los que no quiero escuchar o necesito relajarme.
Supongo que hace de mecanismo para olvidarme de aquello que quiero olvidar.
Una parte de mi teme que al repetirlo tantas veces pase a ser un recordatorio constante de eso en lo que no quiero pensar y pierda ese mecanismo de defensa.
Entonces lloraré cuando el cuerpo me lo pida y dejaré de ser fuerte.
Aunque si lo pienso bien no soy tan fuerte como yo creía.
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